diumenge, 5 d’octubre de 2014

No tienen prisa las palabras.

Al matí, al liberisliber de Besalú, un llibre s'ha estat aguantant a les meves mans uns quants segons més que els altres.
Suposo que pel títol i perquè a les pàgines hi havia molt d'espai sense res escrit. Però al final l'he deixat.

A casa, he llegit entrevistes al seu autor, Carlos Skliar.

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El lenguaje puede ser una forma de detención, una pausa que sirva para habitar un tiempo hondo

¿Cuáles son las características que priman en el lenguaje moderno?
No son éstos buenos tiempos para la complejidad y multiplicidad del lenguaje. Hay un predomino exagerado de la rapidez y la eficacia en la transmisión y por eso, cada vez más, se van apartando algunas formas de expresión poéticas o literarias, más rugosas, más ambiguas. Aún así, por más rapidez y eficacia que se pretenda, el lenguaje no es ni la captura ni el dominio de lo real y, por lo tanto, es posible aún hallar formas de transmisión que no renuncien al misterio de lo humano, ni a los laberintos de la expresión.
¿Qué se gana y qué se pierde en estás formas aceleradas de expresarse?
En cómo cambia la relación del lenguaje con la temporalidad. No hay ningún motivo por el cual ligarlo a la prisa o a la urgencia o a la inmediatez. Puede ser una forma de detención, una pausa que sirva para habitar un tiempo hondo, vinculado más a la intensidad que a lo cronológico; ese cronos que todo lo quiere devorar, incluso al lenguaje.